Séneca es un hombre culto que, por otro lado, es ameno, sabe sazonar sus escritos con anécdotas, generalmente históricas o filosóficas. En las Cartas a Lucilio, estamos ante un autor espontáneo, íntimo y sencillo. Este trabajo quiere fijarse en dos líneas: la de la filosofía y la de las artes liberales. En consonancia con esas inquietudes, el presente ensayo consta de dos capítulos iniciales para tratar de despejar qué es la filosofía para él y qué visiones se le ponen. El capítulo tercero repasará los estudios liberales en la concepción del mundo antiguo. Ese capítulo dejará la inquietud de si Séneca es solo filósofo y deja los estudios liberales mal parados. Por tanto, se requerirá una revisión crítica, en el capítulo cuarto, para discernir en qué quedamos; o, mejor, en qué queda y en qué nos deja el de Córdoba cuando se refiere a las humanidades. El quinto y último capítulo ponderará y evocará la filosofía como educadora y refugio del alma.