«La piel de gallina es un reflejo involuntario. Los expertos lo explican como una reacción ante un peligro y le dan el nombre científico de «piloerección», además de describir los prodigiosos procesos que se producen en la piel —en cada poro— y debajo de ella, en unos pequeños músculos que se contraen. Lo explican como el fenómeno que provoca la sensación de un frío súbito y lo relacionan con las respuestas animales ante el miedo y el peligro. Y es así: yo siento que la piel se me pone de gallina cuando tengo miedo, pero también me sucede cuando me emociono y me estremezco. Me pasa ahora cuando de repente caigo en la cuenta de que estoy viva y que hay alguien que sostiene mi existencia. Me erizo por dentro y por fuera pensando que podría no existir y, sin embargo, existo. Es verdad que es un acto involuntario, pero pueden conocerse las razones de este proceso y racionalizarse. Unas veces es la alegría, otras la sorpresa, otras la conmoción, otras el miedo. Los italianos lo denominan pelle d'oca y los ingleses goose bumps».