¿Qué puede hacer un trozo de pan ante las heridas que llevamos dentro y las que atraviesan nuestro mundo? En una sociedad marcada por la prisa, el descarte y la soledad, el gesto más sencillo, partir el pan, se convierte en una revolución silenciosa. En Pan partido para un mundo roto , Jean Carlos Benítez Pérez toma los cuatro verbos de Jesús en la última cena (tomó, bendijo, partió, dio) y los convierte en un itinerario para mirar sin miedo las grietas de nuestro tiempo: la avaricia que decide quién come y quién no, una pobreza mucho más honda que la falta de dinero, los muros que preferimos a los puentes, una tierra que se nos muere entre las manos. Lejos de una teoría distante, estas páginas recuerdan que la eucaristía es un estilo de vida que sana la herida y devuelve la dignidad : una invitación cálida, exigente y muy concreta a salir del banco de la iglesia con las manos dispuestas a ser pan para los demás.