Corren tiempos aciagos para la otrora bellísima Isla de Salúzenor, donde los elfos moran. La enfermedad consume sus cuerpos, la desunión sus mentes y la desesperanza sus almas. Pero hay un elfo que no se conforma. Su padre tiene grandes planes para él pero sus deseos de fama y poder hielan el corazón del joven Fròsar, que encuentra, en cambio, calidez y consuelo entre las notas musicales, los colores del bosque y los cuentos que le llevan a preguntarse si es posible la esperanza.