“En María” se conjuga con el clásico “por María”. Si este último dice intercesión, el primero dice “clima”, “espacio en que habitamos”, “casa”.
El hogar tiene que ser acogedor. Una vivienda inhóspita arroja al hombre a la intemperie, a la taberna, a la estación de tren, a la dispersión. María es hospitalaria. El descubrimiento que guía estas páginas es precisamente esa dimensión mariana que nos permite habitar en ella.