El alma de la humanidad siempre emerge en medio de las crisis que atraviesan su historia. El presente volumen se centra, como paradigma, en las afirmaciones humanistas, en la defensa del ser humano y su dignidad intrínseca, que fueron respuesta a una crisis histórica especialmente aguda en que la noción de persona quedaba desfigurada o negada. La respuesta mostró diversos rostros, todos vinculados entre sí y todos abiertos a la trascendencia cuando no expresión explícita de ella. El rostro de la resistencia, de la proclamación de la verdad desde la debilidad, en La Rosa Blanca, en Sophie Scholl y los otros... el de la comunión con los aplastados en Simone Weil, la asunción voluntaria del destino de los condenados en Etty Hillesum... El rostro del desvelamiento de ese mal banal que es la malignidad de la indiferencia, la obediencia formalista del alma mecanizada... El rostro de las búsquedas de qué es ser persona y el anuncio gozoso y comprometido y peligroso de que se es tal en una constitutiva alteridad, una apertura al sufrimiento y los anhelos de los otros... Por fin, Albert Llorca vincula aquel reto dramático desarrollado en el contexto histórico señalado en su título con los tiempos presentes. Pues este desafío es perenne y las amenazas a la dignidad humana y su honda vocación están entre nosotros siempre, como siempre permanecerá la tarea de humanizar el mundo.