Laura Vicuña era una niña con un carácter fuerte, un gran autocontrol, gran claridad de ideas sobre lo que quería y una voluntad excepcional para conseguirlo. En la escuela aprendió a distinguir dónde está el bien y dónde está el mal, a discernir qué comportamientos pide Jesús y el seguimiento del Evangelio, y cuáles deben ser rechazados.Fiesta: 22 de enero