Ivy Miller tiene una única norma: nada de salir con deportistas. Ya ha tenido suficiente ración de ego, corazón roto y crisis. Así que, cuando la mandan a trabajar con el equipo de Fórmula 1 Elysium, se queda de piedra al descubrir que el nuevo piloto es Saint Thompson, el hombre con el que casi tuvo algo hace un año, antes de que un escándalo le arrebatara a él el campeonato. Saint, por algún motivo, parece convencido de que pueden seguir donde lo dejaron y, entre noches eternas, conversaciones afiladas y una química innegable, resistirse a él empieza a ser imposible.
Pero Ivy insiste en mantener las cosas simples: sin sentimientos, sin expectativas. A Saint, en cambio, no le interesan las cosas simples. Quiere más. Quiere la cita que nunca llegaron a tener. Quiere ganar. Porque Saint
Thompson tiene una única norma: quedar segundo no es una opción. Ni en las carreras, ni en lo que respecta a Ivy Miller.