Al plantearme crear una obra de teatro sobre los habitantes de Baker Street, era consciente de los miles de “pastiches” y de historias creadas para el teatro y otros medios, que nos inundan todos los días. Pero mi determinación era clara: quería contar otra historia, sin salirme del canon holmesiano, pero que diera a conocer a todo tipo de público, de una manera amena y dinámica, todos los personajes, elementos, situaciones y expresiones “claves”, del universo de Sherlock Holmes, y creo haberlo conseguido. Así asistiréis, en el 221B de Baker Street, y en las calles londinenses, a unas aventuras que espero que os entusiasmen tanto como me pasó a mí cuando las escribía.