"Sicilia es el mundo", decía Sciascia, y lo es también en Camilleri por la desbordante vitalidad de este costumbrismo jocoso, irreverente y festivo.
"Sicilia es el mundo", decía Sciascia, y lo es también en Camilleri por la desbordante vitalidad de este costumbrismo jocoso, irreverente y festivo.