Con la misma persistencia con que se mantienen determinados lugares de culto a lo largo del tiempo, la ópera de Madrid encontró su asiento principal a principios de 1700 a un centenar de metros del Palacio Real, y desde enton
Con la misma persistencia con que se mantienen determinados lugares de culto a lo largo del tiempo, la ópera de Madrid encontró su asiento principal a principios de 1700 a un centenar de metros del Palacio Real, y desde enton